viernes, octubre 12, 2007

Reflexiones a tres meses...

Tres meses fuera del hotel mamá han sido suficientes para comprender que la vida independiente, autónoma, libre y responsable no es tan dura como me la pintaban. Reconozco que existen ciertas dependencias que han sido duras de erradicar, como por ejemplo, salir sin tender la cama, no preocuparme por cocinar, no preocuparme por mandar a lavar la ropa, y hasta no preocuparme por ir a la peluquería porque mi mamá se ofrecía a peinarme...Ese tipo de dependencias que tanto cuestan dejar ya son cosas del pasado. Aunque el pasado en este caso, solo se remonta a tres meses atrás.

Es increíble comprobar que las personas podemos cambiar cuando las circunstacias nos obligan a ello. En esto momentos, me encanta decirle a mi mamá cada vez que hablamos: "si ves que fui capaz"...Fui capaz de vivir sola, de depender única y exclusivamente de mí, si me quiero morir de hambre por pereza de cocinar es mi problema, ya no tengo a quien echarle la culpa, si me quiero ir sin tender la cama y llegar cansada del trabajo y verla desordenada, es mi problema que me ponga de mal genio, en fin…

Por lo mismo, he optado por volverme una mujer hacendosa, o como dicen los hombres machistas, una mujer como “pa´ casarse”…(¡Qué horrible expresión!, malditos machistas) Bueno, en fin, el caso es que ahora creo que de algo sirvió tanta cantaleta de mi mamá.

Me siento a gusto en mi apartaestudio, que para los que no saben, lo alquilé en un barrio muy bonito de Medellín que se llama Belén Rosales. Allí vivo tranquila, en un espacio pequeño de un solo ambiente. Cama, televisor, mesa de noche, un pequeño comedor, un mesón para la cocina y un baño son todo lo que encierra mi mundo de independencia.

Pero así vivo a gusto, feliz… Ahora pienso que esto de ser independiente también sirve para bajarse un poco de ese mundillo de mentiras en el que aveces los papás lo montan a uno (por amor, claro)…Ese mundillo donde la gente te mide por donde vives, cómo vives y lo que tienes en donde vives.

Aquí en Medellín la gente no se fija en eso, nisiquiera te pregunta qué estudiaste, en dónde, de dónde viene tu apellido ni nada de eso que los ‘rolos’ tanto preguntamos y que nos hacen “mejores o peores” personas…Aquí somos por lo que somos.

Bueno, creo que he hablado de tantas cosas, que ya olvidé el verdadero sentido de escribir en mi olvidado blog. Lo cierto es que estoy a gusto en esta ciudad, con ganas de seguir otro buen tiempo lejos del hotel mamá, lejos de Bogotá, lejos de los rolos, lejos de todo lo que tanto me cansó de mi ciudad y mis coterráneos.